sábado, 12 de diciembre de 2015

Gobernar es priorizar

Conflicto / Consenso / Consenso social / Consenso manufacturado / Disenso / Disidencia / Discrepancia / Oposición / Adversario / Inconformismo / Antisistema / Decisión / Derecho a decidir / Demanda / Presión / Influencia / Lobby / Grupo de presión / Grupo de interés / Propuesta / Opinión / Alternativa / Postura / Opción / Prioridad / Priorizar / Dirección / Impulso / Control / Docimasia / Confianza / Desconfianza / Responsabilidad / Dimisión / Cese / Nombramiento / Control de daños / Gestión de Riesgo / Toma de decisiones / Big data
Aliviadero de una presa.
Gestionar las demandas políticas
consiste en gran medida en la
 reconducción de los potenciales
conflictos para evitar que el
sistema se desborde.

La actividad política podría también definirse como "gestión de los conflictos". La diferencia de intereses y opiniones origina constantemente discrepancias que el poder tiene que gestionar y resolver a través de sus decisiones. Ejemplo clásico de ello es la aplicación de la justicia (en muy distintas concepciones de ley y derecho): la decisión que toma Salomón para el reparto del niño disputado por dos madres. El edificio entero de la superestructura (jurídico-político-institucional) se dedica a ello, justificado por la ideología (la dominante, en diálogo o enfrentamiento con las ideologías alternativas) y puesto en funcionamiento a través de las personas que ocupan los cargos de poder y a través de las propias instituciones, que son "legitimadas" por la aceptación de los "gobernados", en lo que se denomina "consenso social". La actividad "normal" del sistema (político-jurídico-institucional) encauza los conflictos (económicos, sociales o políticos) dentro del "sistema" (el establishment, lo establecido). La prueba de la eficacia de su funcionamiento es que integran incluso a los discrepantes, cuyo rechazo absoluto les conduciría "fuera del sistema" y produciría disfuncionalidad (sólo es admisible un determinado grado de marginalidad).

Es famosa la anécdota (probablemente apócrifa) en la que, al llegar un diputado novato a la Cámara de los Comunes, pregunta a su mentor, un diputado veterano de su partido: "Los de ahí enfrente son nuestros enemigos ¿no es cierto?", y este, escandalizado le responde: "No seas estúpido, esos asientos son los de la oposición; nuestros enemigos se sientan aquí".

Los términos ingleses dissenter y non-conformant se aplicaban a la disidencia o inconformismo expresado en el ámbito político-religioso, es decir, a los que se oponían a la reforma anglicana (especialmente desde el protestantismo radical -puritanos-, pero también desde el catolicismo -papistas-).

El término opuesto a "oposición" puede ser "mayoría" o "gobierno". El término opuesto a "adversario" es "aliado".

La discrepancia política puede encauzarse dentro de los límites del sistema político o salirse de ellos, con lo que se convierte en disidencia. El disidente es opuesto no solo al gobierno, sino al propio sistema ("antisistema").

https://es.wikipedia.org/wiki/Disidente


Dos españoles, tres opiniones (Vainica doble).

La toma de decisiones es el punto central de la actividad política, es equivalente al término "gestión" ("agir" o "actuar", la "acción política"). La indecisión es un vicio político, pero también puede ser una virtud si se entiende como "decidir no actuar", lo que en realidad es una decisión: se atribuye a estadistas caracterizados por su parsimonia (como Franco y Rajoy, dos gallegos); de Franco se decía que no tenía reloj, sino calendario, y que en su mesa de despacho apilaba los expedientes en dos montones: los que podían esperar y los que no podían esperar. Ninguno lo tocaba: los que no se solucionaban solos es porque no tenían solución. La comparación de Franco con Don Tancredo (el torero inmóvil) se atribuye a Dalí (citado por Albert  Boadella): España (que es el toro de Picasso) nunca le pillaría.

"Control de daños" es una expresión proveniente de la gestión de accidentes en los buques, que tiene su equivalente en medicina de urgencias. El concepto empresarial de "gestión de riesgo" está obviamente muy relacionado. En el vocabulario político parece ser (al menos eso indica wikipedia) que se utiliza el término anglosajón spin, que se asocia a la sala donde se dan ruedas de prensa. Ha habido casos antológicos (por lo negativo): la rueda de prensa de Ana Mato (contagio de ébola, 2014), la de Rajoy, en la que habló de los "hilillos de plastelina" (hundimiento del Prestige, 2002), y la de Sancho Rof, que para aclarar en qué consistía el síndrome tóxico, lo comparó con "un bichito que si se cae de la mesa se mata" (envenenamiento por aceite de colza, 1981).

http://es.wikipedia.org/wiki/Spin_(relaciones_p%C3%BAblicas)
http://en.wikipedia.org/wiki/Damage_control
http://en.wikipedia.org/wiki/Elective_surgery
http://es.wikipedia.org/wiki/Toma_de_decisiones

El mismo término ("control") se utiliza para designar la capacidad (o ilusión de capacidad) que tiene el gobierno de enfrentarse a la realidad (incluso transformar la realidad conforme a su voluntad -en función del poder real que tenga ese gobierno-) y para designar la capacidad (o ilusión de capacidad) que tienen los organismos de control (instituciones cuya función es controlar a ese gobierno, como pueden ser los distintos poderes del Estado en equilibrio, o normas como los juicios de residencia que se efectuaban a los funcionarios de la Monarquía Hispánica en América o la docimasia en la antigua Atenas).
http://etimologiaspalomar.blogspot.com.es/2013/08/docimasia.html


http://estoylocomasquenadie.blogspot.com.es/2013/09/power-to-people.html
http://estoylocomasquenadie.blogspot.com.es/2013/11/derecho-decidir.html

Si algo puede definirnos son nuestras elecciones. En realidad podemos elegir muy pocas cosas, a veces una sola. Buena parte del sistema político de Estados Unidos se caracteriza precisamente por eso: elige un tema y orienta toda tu actividad a conseguirlo (así se entiende la actividad de un lobby -pasillo-, el grupo de presión que defiende unos intereses concretos). También se ha dicho que puede elegirse al enemigo, pero no se puede elegir al aliado: el enemigo de tu enemigo es tu amigo.

Fotograma del programa de La Sexta
Ante las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, en la Sexta sometieron a los cuatro partidos con mayores expectativas a un experimento de opción:
¿A qué temas darían prioridad los partidos en caso de gobernar? (11/12/2015).
Se trataba de ordenar estos seis temas: medio ambiente, economía, sanidad y educación, lucha contra la corrupción, regeneración democrática y unidad de España. Así priorizaron:


PP
PSOE
Ciudadanos
Podemos
Unidad de España
Sanidad y educación
Unidad de España
Lucha contra la corrupción
Economía
Lucha contra la corrupción
Regeneración democrática
Regeneración democrática
Sanidad y educación
Economía
Lucha contra la corrupción
Sanidad y educación
Lucha contra la corrupción
Medio ambiente
Economía
Medio ambiente
Regeneración democrática
Regeneración democrática
Sanidad y educación
Economía
Medio ambiente
Unidad de España
Medio ambiente
Unidad de España

En La Sexta destacaron la coincidencia entre PP y Ciudadanos por el tema que habían situado ambos último (medio ambiente) y primero (unidad de España); y la coincidencia entre PSOE y Podemos por el último (unidad de España). También significativo les pareció que Ciudadanos y Podemos pusieran en los dos primeros puestos temas estrictamente "políticos", y que PP y PSOE coincidan en relegar al penúltimo lugar la regeneración democrática.

La información necesaria para la toma de decisiones es cada vez más abrumadora (big data), pero a la vez permite una gestión política potencialmente más útil (o perjudicial, según el caso). En la utopía bolchevique (el centralismo democrático) la información fluía de abajo arriba y las decisiones se transmitían de arriba abajo. La existencia de un gobernante que conozca todos los datos para así tomar su decisión es una falacia equivalente a la del demonio lagrangiano (un ser que fuera consciente del estado de todas las partículas y así pudiera prever todos los movimientos e interactuaciones). En el sistema político socio-liberal contemporáneo lo que hay es una red ubicua de información y decisiones que hace irreconocible al soberano. Durante la crisis político-económica de la Eurozona (2010-2015 y lo que te rondaré) se cuestionaba cómo "los mercados" o "la troika" habían sustituido a los gobiernos elegidos democráticamente, produciéndose paradojas como la sucesión de elecciones y referéndum en Grecia (se "da voz al pueblo" para luego hacer lo contrario).

Véase también Colaboración-Competencia, Amor-amistad, Guerra-enemigo, Radical, Alianza, Voluntad-Deseo, Interés, Política-Gobierno-Regir-Agir-Agente, Forma de gobierno-Sistema político, Autonomía-Autodeterminación-Libre determinación, Participación, Información-Opinión pública, Elecciones-Sufragio, Filología y política-Asamblea-Voz y voto, Comisión, Hombre, Responsabilidad, Poder-Equilibrio de poderes, Justicia-Ley-Poder legislativo-Parlamentarismo, Libertad, Norma-Anomia, Partitocracia

domingo, 19 de julio de 2015

Antiguos y modernos

Antigua / Antiguo / Antigüedad / Antigüedad clásica / Tradición / Tradicionalismo / Tradicionalista /
Innovación / Cambio / Permanencia / Modernidad / Moderno / Novedad / Nuevo / 
Postmodernidad / Postmoderno /
Tiempo /
Alternancia / Cambio de gobierno /
Transición / Transición española

No debe confundirse la Antigüedad con el Antiguo Régimen.
No debe confundirse cambio con libre cambio.
No debe confundirse modernidad con moda.

No parece que pueda prometerse el cambio sin vestir traje y corbata.

La percepción del cambio en el tiempo es consustancial al método de la historia (o la perspectiva de las ciencias históricas), así como lo propio, pero de la esencia inmutable, lo es al de la filosofía (o la perspectiva de las metaciencias filosóficas). Hay al menos dos posibles concepciones sobre el paso del tiempo en la historia: la lineal (por ejemplo, pero no únicamente, la idea de progreso ilustrada-positivista-marxista o la providencialista cristiana -de la creación al juicio final-) y la circular (el corso e ricorso de Vico, el eterno retorno niztscheano). El cambio es la sustitución de lo antiguo (lo viejo, lo tradicional) por lo nuevo (lo moderno, lo incierto). Lo nuevo llega con el tiempo: el presente no dura, atrás queda el pasado que recordamos (la imagen que nos hemos construido del pasado que queremos recordar) y enfrente imaginamos el futuro (la imagen que construimos a partir de signos y tendencias que interpretamos a la luz de nuestras experiencias y conocimientos). Podría parecer que lo establecido tiene "miedo al cambio" y que los que "no tienen nada que perder" están dispuestos a cambiarlo todo. Pero no es siempre así. El conservadurismo de los humildes ("Virgencita, que me quede como estaba") es muchas veces más fuerte que el de los poderosos, dispuestos a "cambiarlo todo para que todo siga igual" (Lampedusa). La inseguridad y el riesgo es inherente a cualquier decisión, no hay "zona de comodidad", puesto que
cualquiera de las alternativas supone gestionar los conflictos que suscita: conservar lo antiguo (frenando, reprimiendo o revirtiendo las novedades), transformarlo para adaptarlo a esas nuevas condiciones (aceptando que las novedades han venido para
quedarse y que hay que convivir con ellas o "conllevarlas"), o destruirlo decididamente para levantar un nuevo edificio sobre sus ruinas. La sucesión generacional o la alternancia de personas y grupos en el poder político es una constante, y por sí misma dota de legitimidad (la muerte del rey -La rama dorada, El rey ha muerto, viva el rey-, repristinación de la democracia mediante las elecciones).
Botticelli, La Primavera, ca. 1480

Le temps revient (en francés, no en italiano -Ritorna il tempo-) fue el lema de los Medici, y en el punto álgido del Quattrocento florentino se identificó con el "nuevo" concepto de "Renacimiento": nace algo nuevo, que en realidad es la vuelta (o revuelta) de algo bueno de lo antiguo que se había perdido. Las revoluciones son, etimológicamente, vueltas circulares (Copérnico), "vueltas de tortilla" que pretenden no una mejora por sí, sino la restauración de un orden pasado, vulnerado en el presente por las injusticias introducidas ("cuándo querrá Dios del cielo que la justicia se vuelva, y los pobres coman pan, y los ricos coman m...." "When Adam delv'd, and Eve span, Who was then the gentleman?"  -revuelta de Wat Tyler, Inglaterra, siglo XIV-). Esperar lo mejor de la novedad es un mito reciente, propio del optimismo "progresista" ilustrado que confía en la bondad natural del hombre. Las vanguardias, tanto artísticas como políticas, de la primera mitad del siglo XX, glorificaron lo nuevo y la juventud como valor por sí mismo, sobre todo en el fascismo (Giovenezza, Estado Novo, Nuevo Estado Nacional).
Tortilla Siglo XXI
Ferrán Adriá- El Bulli
Fuente: Marta Colomina
En la propaganda política de los países democráticos, desde finales del siglo, coincidiendo con la triunfante moda intelectual de la "postmodernidad" y la "deconstrucción" (que lo mismo decodificaba la tortilla de patatas convirtiéndola en una "espuma de huevo y patata al aroma de aceite" que convertía la ciencia histórica en un "contar historias" o los museos en hangares y los hangares en museos -en todos los casos se trataba de poner raciones más pequeñas pero más caras, en platos de diseño, respondiendo a la demanda del mercado-), la apelación al cambio o a la renovación ha pasado a ser un tópico cuyo contenido es del todo indiferente en cuanto a la orientación política. Algo diferente pasa con la palabra "reforma", que conserva algún referente semántico, aunque de forma divergente dependiendo si se emplea en el contexto del sistema educativo (donde se vendía como "progresista") o en los recortes presupuestarios (donde se vende como "neoconservadora" o "neoliberal").

Novus ordo seclorum
es uno de los dos lemas del
"gran sello" de los Estados Unidos,
reproducido en los billetes de un dólar

El debate de los antiguos y los modernos (Perrault) marcó uno de los momentos clave de la historia intelectual.
En la sociedad industrial, ávida de "novedades", lo "nuevo" es un valor.
En la sociedad preindustrial, donde no hay más "buena nueva" que la del Evangelio, la "novedad" es una vulneración de "lo establecido", un desafío a la "tradición", una alteración de los "usos y costumbres", una conculcación de los "derechos adquiridos".
"No conviene hacer novedad por ahora" es una expresión convencional que aparece por doquier en la documentación administrativa del Antiguo Régimen ante cualquier proyecto de un arbitrista o cualquier solicitud de  reforma de un ilustrado.
"En tiempo de desolación no hacer mudanza" es la recomendación de San Ignacio.

De Santiago Blanco:
Nouus es un término que mueve la desconfianza en la civilización romana. Cualquier nombre al que se anteponga el dichoso adjetivo pasa a adquirir ipso facto connotaciones negativas, vg:
  Poetae noui , en griego neóteroi y en latín también neoterici, son denostados por Cicerón entre otras cosas porque él nunca supo escribir nada tan hermoso.
  Res nouae, equivale a revolución, así los deseosos de cosas nuevas, cupidi rerum nouarum, son siempre vistos con malos ojos y su traducción sería revolucionarios. Tanto es así, que un innovador político en Roma tenía que demostrar que sus novedades no eran tales, sino que pertenecían a la Antigüedad y que la incuria de los tiempos las había borrado o deteriorado, el mito de las cuatro edades y los siglos de Saturno y todo eso.
  Tabulae nouae, este término hace chirriar los dientes de los honestiores y provoca escalofríos entre los ricos y cuantos se les arriman, corresponde al grito revolucionario griego de chreon apokope y significa anulación de las deudas adquiridas.
  Homines noui, por supuesto, en esto no insisto.
  PERO siendo esto así, la pretensión de prohibir la enseñanza de la retórica latina en los comienzos del siglo último de la república obedece al intento conservador de garantizar el monopolio del conocimiento de la retórica griega entre los honestiores, entre los integrantes del consensus bonorum del Arpinate, que eran los únicos que podían tener acceso a la educación en griego, profesores griegos, bibliografías en griego e incluso viajes de estudios a Atenas, Rodas o Pérgamo, y cuando no había plata, a Marsella, que pillaba más cerca.
  Los humiliores urbanitas deseaban acceder a estos conocimientos porque la palabra en aquellos turbulentos tiempos de la República aún mantenía cierta influencia. Véase la importancia de las contiones entre los comitia tributa y los rostra.
  En este contexto la publicación de la Rhetorica ad Herennium en una fecha probablemente posterior a la dictadura de Sila, supone la divulgación de los principios de la retórica griega en latín, para que la entienda todo el mundo, para que la influencia política no fuera detentada exclusivamente por los ricos.
  El prof. Francisco Pina Polo, creo que de Zaragoza, trata este tema con brillantez en Contra arma uerbis.

No es una sola, señor mío, la causa de los cortísimos progresos de los españoles en las facultades expresadas, sino muchas. La primera es el corto alcance de alguno de nuestros profesores. Hay una especie de ignorantes perdurables, precisados a saber siempre poco, no por otra razón, sino porque piensan que no hay más que saber que aquello poco que saben. Basta nombrar la nueva filosofía, para conmover a éstos el estómago. Apenas pueden oír sin mofa y carcajada el nombre de Descartes. Y si les preguntan qué dijo Descartes, o qué opiniones nuevas propuso al mundo, no saben ni tienen qué responder. La segunda es la preocupación que reina en España contra toda novedad. Dicen muchos, que basta en las doctrinas el título de nuevas para reprobarlas, porque las novedades en punto de doctrina son sospechosas (Feijoo, Cartas eruditas, 1760).

Los cambios revolucionarios son rápidos, violentos y sustanciales. Con el nombre de "transición" se etiquetan distintos periodos históricos en los que se produce un "tránsito" más pacífico y lento que los cambios revolucionarios, pero no necesariamente menos sustancial. Los historiadores materialistas han utilizado el término para los periodos seculares en que se produce un cambio de modo de producción (transición entre el esclavismo y el feudalismo -siglos III al VIII-, entre el feudalismo y el capitalismo -siglos XIV al XIX-). Cuando, a mediados del siglo XVII, los ingleses experimentaron una revolution que literalmente quería volver el mundo del revés (the worl turned upside down), obtuvieron no sólo unos excelentes tratados de ciencia política, sino una nueva revolución, ahora llamada gloriosa, a finales del siglo, que estableció un sistema de alternancia política en que el gobierno pasaría pacíficamente de un partido a otro según un complejo sistema electoral cuya naturaleza es precisamente su perfectibilidad: nunca está acabado. En el siglo siguiente, los franceses, quizá más adeptos al racionalismo que al empirismo, prefirieron cambios revolucionarios simbolizados en el mecanicismo cartesiano de la guillotina. No del todo ajena a estos debates, en las ciencias naturales, la polémica entre gradualistas y catastrofistas se resolvió en el XIX con la victoria de Darwin y su concepto de evolución.

Una época de la historia de España se autodefinió como "Transición" o "Transición española": la que "transitó" entre el régimen dictatorial de Franco (agonizante entre 1968 y 1975) y el régimen democrático de la Constitución de 1978 (de inseguro establecimiento, entre las elecciones de 1977 y el golpe de estado de 23 de febrero de 1981, o hasta la definitiva homologación europeísta con la entrada en el Mercado Común en 1986). La condición pacífica y consensuada de la Transición española (la más exitosa del ciclo mediterráneo de los años 70, con Portugal y Grecia) se puso en su día como modelo para otros procesos de democratización (los de América Latina en los años 80 y 90), mientras que una generación más tarde ("régimen del 78", "no nos representan" -15M-) ser denunciada como un "pacto de élites", una transformación lampedusiana que dejaba impune una condena radical del franquismo y no reivindicaba la memoria histórica del bando perdedor de la guerra civil (de hecho, también se argumentaba esto último entonces y se sigue argumentando lo primero ahora). En la época esa tensión se expresó terminológicamente como el enfrentamiento entre la "reforma" y la "ruptura". Torcuato Fernández Miranda fue el inspirador del concepto de reforma política que, impulsado por Juan Carlos I, el rey heredero de Franco, aplicó el "héroe de la traición" Adolfo Suárez ("de la ley a la ley por la ley"... "cambiar las cañerías sin cortar el agua"). La oposición inicialmente se coordinó en torno al concepto de ruptura, imaginando un proceso similar a la revolución de 1868 (diseñado por los opositores exiliados en el Pacto de Ostende) o al de 1931 (ídem, Pacto de San Sebastián); sólo los menos flexibles permanecieron en esa postura, incluso el PCE de Santiago Carrillo optó por pactar con las autoridades.

El régimen político español que llamamos de 1978 en honor a su Constitución, es el resultado de nuestra exitosa Transición; un proceso de metamorfosis pilotado por las élites del franquismo y de la oposición democrática que hizo que España pasara de ser una dictadura a transformarse en una democracia liberal homologable. Como señala Emmanuel Rodríguez en su último libro, las élites políticas y económicas franquistas carecían de legitimidad pero contaban con casi todo el poder. Mientras, las élites de la izquierda clandestina casi sólo contaban con legitimidad; Vázquez Montalbán, con su fina ironía, llamó a esto “correlación de debilidades”.

Aquel proceso de transformación contó con momentos normativos fundamentales en lo político, como los referendos que avalaron la Ley para la Reforma Política y la propia Constitución, y también en lo económico, como los Pactos de La Moncloa que abrieron el camino a la versión española de desarrollo neoliberal. El fracaso del golpe del 23-F que consolidó el prestigio de la Monarquía, la victoria del PSOE en 1982, y la incorporación de España a la Comunidad Europea y a la OTAN terminaron de consolidar nuestra Transición. El nuevo régimen se articuló sobre un sistema de dos grandes partidos nacionales, manejó bien la tensión catalana mediante un funcional sistema de reconocimiento mutuo entre las élites de Cataluña articuladas políticamente en torno a CIU y las españolas, y convivió con el terrorismo de ETA en un País Vasco en el que el PNV se convirtió en el partido hegemónico.

Curiosamente, en los últimos días, cada uno por su lado, los dirigentes de los dos partidos "emergentes" han definido el concepto de Transición española:

Apoyada por un desarrollo sin precedentes de la cultura audiovisual y unos medios de comunicación que se consolidaron como los principales actores ideológicos, la base social del régimen de 1978 fueron unas nuevas y autopercibidas clases medias que asociaron el futuro de España a una promesa de modernización y mejora de sus condiciones y expectativas de vida que, en cierta medida, se cumplió. La última etapa feliz de aquel régimen, que precedió a la crisis de 2008 y que fue protagonizada por el Partido Popular, se asentó sobre un modelo de desarrollo basado en el consumo mediante el crédito, en la especulación inmobiliaria y en la división del trabajo europeo. La crisis financiera terminó por revelar los límites y peligros del modelo español y el envejecimiento de sus estructuras políticas, haciendo pagar a las clases medias y asalariadas los platos rotos.
Pablo Iglesias, Una nueva transición, El País, 19 de julio de 2015

Pero es fundamental asimismo reformar España y reconstruir el proyecto común español en el marco de la Constitución, la sociedad del bienestar, la economía de mercado y la Unión Europea, los cuatro pilares que se asentaron en la Transición.
Albert Rivera,  La solución para Cataluña, El País, 29 de julio de 2015

Véase también Hombre-hombre nuevo, Virilidad, Roma, Tradición, Biblia-Antiguo Israel, Grecia-Antigua Grecia, Roma-Antigua Roma, Antiguo Régimen, Arte y política, Educación y política, Ciencia política, Gobierno, Crisis, Bipartidismo, Caciquismo, Progresismo, Conservadurismo, Reaccionario, Revolución-Cambio de régimen, Usos y costumbres-Consuetudinario, Español, Español-Carlistas, Franquismo-Tradicionalistas Nacionalismo-Nacionalismo español

sábado, 28 de marzo de 2015

¿Hablando se entiende la gente?

Filología y política / Lengua / Lenguaje / Idioma / Etimología / Neologismo / Neolengua / Relato / Narrativa / Discurso / Mitin / Oratoria / Retórica / Diálogo / Palabra / Voz / Voz y voto / Verdad / Mentira / Sinceridad / Hipocresía / Juramento / Promesa / Testimonio / Testigo

Verba volant scripta manent

Hablando ¿se entiende la gente?  El diálogo puede evitar el enfrentamiento físico, o contribuye a superarlo cuando se ha producido. Parlamentar y entablar conversaciones de paz están entre las actividades políticas más importantes. No obstante, la función del lenguaje no es "decir la verdad"; es más bien una herramienta de poder (de ejercicio del poder o de resistencia al poder), claramente ideológica (es decir, falseadora de la realidad). Cuando los lógicos matemáticos de comienzos del siglo XX pretendieron formalizar el lenguaje, fracasaron; o más bien, al establecer tal imposibilidad, permitieron éxitos trascendentales para la historia de la ciencia (entroncados con los simultáneos hallazgos de distintos límites del conocimiento y el mundo físico: la relatividad, la indecidibilidad, la incertidumbre, la indeterminación, la recursividad). En el mundo verbal, la expresión y la comunicación son las dos caras de la moneda del lenguaje; una moneda de uso en el mercado donde la verdad se compra y vende como una esclava vencida, esclava que ponemos a trabajar en la manufactura del consenso (manufacturing consent -Chomsky, Lippmann-). Lenguaje es manipulación ¿Esto es engañar? Sí, pero engañar no es siempre perjudicar: a menudo el engaño es beneficioso, al menos para una de las partes del proceso de comunicación, y frecuentemente para ambas (incluso para la única parte del proceso, cuando el discurso es pura expresión, el soliloquio del auto-engañado).

La "palabra dada" (promesa, juramento) compromete, obliga al cumplimiento, funda una sociedad entre aquellos a los que afecta, que puede ser la totalidad de la sociedad política cuando se efectúa un contrato que liga al gobernante y los gobernados (especialmente si el gobernante lo es en función de su condición de "mandatado" o "compromisario").
Jura de Santa Gadea, Marcos Hiráldez
La "palabra dada" es la base de todo contrato o pacto, y se rodea de fuertes sanciones para obligar a su cumplimento. El juramento es un vínculo sagrado, y la condición de quien lo realiza (un "hombre de honor") puede ser suficiente como para otorgarle presunción de decir verdad. En los procesos judiciales medievales, el testimonio oral (de un testigo o incluso del acusado) tenía prioridad sobre las pruebas materiales (en caso de contradicción, se resolvía por procedimientos como la ordalía o juicio de Dios). Tal cosa no es tan extraña si tenemos en cuenta que no existían las garantías procesales propias del derecho de la Edad Contemporánea, que incluyen el "derecho a mentir" de los acusados. El prestigio de la mentira no es nuevo: ya Platón justificaba la mentira "noble" o "piadosa", que pretendía el bien social (un consecuencialismo no muy distinto de Maquiavelo o de los utilitaristas), para escándalo de los partidarios de una política ética, categórica, kantiana.

Desde el punto de vista de la evolución, el lenguaje es una adaptación, que supone una clara ventaja evolutiva (supervivencia y reproducción). Nuestros antepasados fueron los más habilidosos para manipular a sus semejantes mediante el lenguaje (se coordinaban mejor con sus compañeros de horda y sus compañeros de cama: los "emisores" hacían trabajar más y mejor a los "receptores", y también conseguían que sucumbieran mejor ante sus encantos -les "comían la oreja"-, pero también era necesario que los receptores compartieran el código lingüístico con los emisores -si no, habrían predicado en el desierto-), y los que no fueran lo suficientemente habilidosos no son nuestros antepasados (no sobrevivieron ni se reprodujeron tanto).

Como es obvio, también otros animales tienen distintos tipos de adaptaciones evolutivas similares al lenguaje humano, y cumplen funciones hasta cierto punto similares.

La antigua estrella infantil Mili Cyrus utiliza su lengua
 como herramienta de comunicación, aunque no verbal.
Medio siglo antes ya lo hizo Mick Jagger.

Siempre la lengua fue compañera del Imperio (Antonio de Nebrija)

Montesquieu mantuvo que las expresiones jurídicas tienen que ser especialmente concisas. Las Leyes de las XII Tablas son un ejemplo de precisión. Los niños las aprendían de memoria con facilidad. Además el estilo tiene que ser simple. Cuando es pomposo se considera una obra de ostentación (Guadalupe Muñoz, La modernización del lenguaje jurídico).

A pesar de ello, el lenguaje en política es todo menos claro. Las equivocidades, las analogías, las comparaciones, las metáforas y los desplazamientos semánticos son constantes. No hay que olvidar que la lengua es el mecanismo de expresión y comunicación que caracteriza al hombre, y que es inseparable de la condición simbólica de su pensamiento de su sociabilidad. La lengua no nació para decir la verdad (para establecer conexiones biunívocas entre símbolo y realidad), sino para mentir y manipular. Por eso el lenguaje humano no es un lenguaje formal, y mucho menos el lenguaje político. Cuando escuchamos o leemos "algo", lo interpretamos inmediatamente como un "mensaje": sabemos que estamos escuchando o leyendo a alguien (a su autor) al que suponemos la voluntad de transmitirlo (o bien, si hemos interceptado un mensaje secreto, la voluntad de ocultarlo); por tanto, para descifrar (decodificar) qué nos dice (o qué quiere que le entendamos) necesitamos averiguar por qué nos lo dice (por qué quiere decírnoslo, qué interés tiene en ello -igual que cuando queremos encontrar al asesino preguntamos por el móvil, quid prodest-). A la hora de dar información, si somos prudentes la consideraremos como algo precioso que si conservamos y no compartimos se convierte en poder (information is power o scientia potentia est). El tópico atribuye tal desconfianza al gallego, que a cualquier pregunta responderá con otra (¿y usted por qué quiere saberlo?), salvo si se encuentra en medio de una escalera y se le pregunta ¿subes o bajas?, circunstancia en que, lógicamente, responderá .

Now, we are talking.

Speaker's corner

Existen en el lenguaje político términos claramente desgastados. Quizá antaño se correspondían con conceptos precisos que pretendían atrapar la realidad. Pero hoy no pasan de ser expresiones rítmicas, cantinelas más o menos pegadizas capaces, a lo sumo, de hacernos mover los pies o chasquear los dedos, pero que poco o nada dicen ya a la inteligencia. Como si el significante invocado, especie de Cronos hambriento, hubiese al fin devorado el significado. Tales términos no son ya monedas fiables. Tanto uso y manoseo han acabado por borrar el relieve de sus superficies, que era lo único que les daba valor (Jesús Palomar, La ambigüedad del lenguaje político o el arte de no decir).

La invención de palabras (neologismos), con ayuda de la etimología (la mayor parte de los términos de uso político son construidos a partir del latín y el griego, aunque no se correspondan con el sentido que tuvieran las palabras originales usadas en Grecia o Roma antiguas). En 1984 Orwell reflexiona sobre el poder del lenguaje en política (la "neolengua"). Las palabras significan lo que el poder impone que signifiquen. La utilización del lenguaje como un arma política es propia de los nacionalismos. Sabino Arana llegó a decir que era una gran bendición que los vascos tuvieran un idioma tan distinto del de los maquetos, porque si así no fuera, habrían de adoptar el sueco. La filología sabiniana inventó su propia nación, pueblo, territorio e idioma, a los que bautizaron como "Euskadi" y "euskera", revisando profundamente su toponimia y antroponimia, todo ello con criterios identitarios y diferenciadores, de los que los más visibles, y fáciles de seguir por los adeptos, fueron la proscripción de las letras "extranjeras" (las "c", las "ch", las "v" o las "ñ") en beneficio de las rotundas "k", "tx", "b" o "ni".

No es casualidad que Locke, uno de los pensadores políticos más importantes y padre del liberalismo moderno, acompañara su extensa obra política de una rica obra filosófica sobre el lenguaje y sus límites. Como un eco insistente, la política y el lenguaje forman parte de un todo a veces indivisible, como bien supieron los sofistas, pues es a través del lenguaje como se definen, y se articulan, las relaciones de poder. Será a partir del giro lingüístico de Wittgenstein y su propuesta de que lo que es primario en el lenguaje no es la significacion sino su uso, cuando los teóricos de la política asuman la competición linguística como un campo de batalla más del mundo de lo político. ... En política, a la lucha por la conquista de un poder material le precede siempre una lucha por conquistar el terreno semántico, o lo que es lo mismo, se ha de conquistar la semántica para conquistar el poder. Y ello se convierte en un juego del lenguaje donde la asociación y disociación de ideas son el engranaje motor de la política. Es entonces cuando asistimos a ese ritual de confrontación dialéctica a los que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes en las campañas electorales, donde las palabras consiguen un significado diferente, una significación autónoma que, al igual que las nuevas ciudades, ofrece nuevos espacios pero también nuevos muros. Es en este juego donde el más rápido de los competidores atrapa antes el terreno semántico alrededor del cual gira la competición lingüística. ... En ocasiones son los propios emisores los utilizados por las palabras, y su mala elección pueden volverse contra ellos. Porque las palabras legitiman, pero también, como reconoció Voltaire, las conversaciones raras veces nos dan ideas precisas, siendo lo común leer mucho sin demasiados resultados y conversar inútilmente. Es en esa delgada línea entre el vacío de palabras que solo cobran sentido utilizadas a través del recurso de la emotividad o la lágrima fácil, y la legitimidad de aquellas otras palabras capaces de asociar ideas entre el territorio de la realidad y el inagotable terreno de la linguística, donde se sitúa la batalla semántica de la comunicación política. (Enrique García, ¡Es el lenguaje, estúpido!)


"Narrativa" y "relato" son términos, procedentes de la preceptiva o de la crítica literaria, que se vienen usando (desde hace años) en el sentido de "discurso ideológico" (en términos marxistas, "conciencia de la realidad" inevitablemente manipulada en beneficio de los intereses de un grupo social -la función correspondiente es la del intelectual-) que se impone como interpretación de la realidad (en términos epistemológicos, "paradigma") frente a los "relatos" rivales o alternativos (de otros grupos de identificación -"clase", "nación", "raza", "género", "fe"-); pudiendo identificarse o relacionarse con otros conceptos: "mito", "hegemonía cultural", "visión" (''Visión de los vencidos'' -Miguel León Portilla- frente a "la historia la escriben los que vencen"), "pensamiento único", "corrección política", "meme", etc. (supongo que también se utilizará alguna terminología para referirse a la verbalización -interpretada o no como racionalización- en psicoanálisis y en psicolingüística, en Chomsky o en Vigotski).

Un relato no solo sirve para dar explicaciones. O para hacer pedagogía, como se suele decir con solemnidad. Un relato sirve para cambiar los términos de la discusión. El pensador William Riker lo llamó “herestética” o habilidad de presentar un dilema político desde un prisma nuevo. (Víctor Lapuente)

La pluma es más poderosa que la espada.
Nada es más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado (''rien n'est plus puissant qu'une idée dont le temps est venu'' ... ''rien au monde n'était plus puissant qu'une idée dont l'heure était venue'' ... ''rien, pas même la meilleure armée du monde, ne peut arrêter une idée dont le temps est venu'' ¿Victor Hugo? ¿Napoleón? ¿Marx?).
Repite mil veces una mentira y se convertirá en verdad (Goebbels).
... si todos aceptaban la mentira impuesta por el Partido -si todos los archivos contaban la misma mentira-, la mentira pasaba a la historia y se convertía en verdad. "Quien controla el pasado -decía la consigna del Partido- controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado." Y aun así el pasado, a pesar de ser alterable por naturaleza, nunca había sido alterado. Lo que era cierto hoy lo había sido siempre y lo sería hasta el fin de la eternidad. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias sobre tu propia memoria. Lo llamaban "control de la realidad" y, en neolengua, "doblepensar" (doublethink -George Orwell, 1984-).

La escolástica medieval acabó por ceder ante el empirismo de Francis Bacon y el racionalismo cartesiano. Bacon y Descartes advertían que el razonamiento silogístico servía para exponer con claridad algo previamente asumido como verdad, pero resultaba inútil para deducir una nueva verdad. O sea, que se trataba de un engañabobos. Pero, ¿podrían también desmontar la afirmación de Garzón?  [que los políticos de izquierdas no roban, y que si que roban, es que no son de izquierdas] Bacon recomienda la inducción empírica. Tras constatar por experiencia que Juan, Pedro y Javier son de izquierdas y no roban, podríamos enunciar una ley, siempre provisional, que afirmase que los políticos de izquierdas no roban. No obstante, bastaría un caso particular que contradijese esa ley para echar abajo la verdad general del enunciado. El puntilloso Descartes, algo más parco, subrayaría que el enunciado en cuestión no es claro ni distinto. Y aun siendo considerado verdadero por fe, revelación o autoridad no es desde luego cierto. Es decir, es dudable, pues no es evidente per se ni se concluye tras sólido razonamiento. Motivos suficientes para rechazarlo. ... el tema que se dirime aquí no es si es mejor ser de izquierdas o de derechas. ... Tampoco ... si efectivamente los políticos de izquierdas no roban, bizantino problema que escapa a mi modesta capacidad. El asunto más urgente, por básico y elemental, es de orden epistemológico: ¿es mejor ser escolástico, empirista o racionalista? (Jesús Palomar Silogismos políticos, Información de Alicante, 20 de marzo de 2015).

Ya Jorge Semprún (cuando todavía era Federico Sánchez) cayó en la cuenta de lo que se esperaba de un comunista (o de un jesuita, que viene a ser lo mismo): preferir la mentira dentro del Partido a la verdad fuera del Partido. Fuera de la Iglesia no hay salvación. Por eso se salió. También se apercibió de la consecuencia estética: ¿qué diferencia hay entre un pintor impresionista, un pintor expresionista y un pintor del realismo socialista? -Que el primero pinta lo que ve, el segundo pinta lo que siente y el tercero pinta lo que oye. (Semprún sin Semprún, en Los imprescindibles, TVE, 27 de marzo de 2015).

Para Durandin la mentira es una manipulación de signos y no de fuerzas que pretende siempre situar al destinatario en inferioridad con respecto a quien miente. La ventaja de la mentira en relación con el ataque directo está en que, por hipótesis, el interlocutor no sabe que se le está atacando. ... A lo largo de la historia la confrontación ideológica y la guerra se han decidido a través del uso de la mentira y la manipulación de la información, de la creación en la opinión publica, en la conciencia del electorado y en las masas, de una imagen falsa de la realidad. ... La realidad política que conoce el ser humano promedio es una realidad mediatizada, construida, fabricada mayormente por los que controlan los medios de comunicación... Desde el punto de vista de la comunicación, la política es también un debate sobre la definición de la realidad ya que el apoyo o la oposición que se genere depende de la definición o construcción de la realidad que se torne hegemónica o dominante en una sociedad. ... [Los] Motivos de la mentira... son principalmente cuatro: disimular un plan, deslucir al enemigo burlándose de su debilidad, embellecer el propio campo y por último, llamar la atención. (Recensión de La mentira en la propaganda política y en la publicidad -Guy Durandin-, Glauka, en Rincón del vago).

IDEOLOGÍA Y NARRATIVIDAD. COMENTARIO CRÍTICO SOBRE EL LIBRO DE T. VAN DIJK (1998): “IDEOLOGY. A MULTIDISCIPLINARY APPROACH” Baltasar Fernández-Ramírez
Naomi Klein: "El cambio climático es la narrativa más poderosa contra el capitalismo"
Euskadi busca su relato sobre ETA - Historiadores preparan, por encargo del Gobierno vasco, un dictamen sobre el pasado terrorista
''No hubo conflicto vasco, sino totalitarismo de ETA - El Gobierno de Euskadi recibe el informe que encargó a un grupo de historiadores''
La Verbalización como registro para análisis en la investigación sobre lectura
Dulce Amélia de Brito Neves].

http://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%A9nero_pol%C3%ADtico
https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguaje_pol%C3%ADtico
https://es.wikipedia.org/wiki/Usuario:%C3%81ngel_Luis_Alfaro/art%C3%ADculos#.22Narrativa.22_y_.22relato.22
Francisco Rico, “Artur Mas”, “Durán” y Lleida” - El Estado no ha sabido asumir y favorecer el conocimiento de la pluralidad de lenguas que se hablan en España, y con frecuencia se mete la pata. Y, por ejemplo, se pronuncian como llanas palabras que son agudas

Asamblea / Thing / Althing /  Witenagemot / Comitia / Concejo / Debate / Ekklesia / Hall / Jirga / Soviet 
Casa de la palabra en Barani (fuente: minube)
Son las instituciones, existentes la mayor parte de los pueblos (al menos en las fases iniciales de su desarrollo histórico), que reúnen a los que tienen "voz y voto" (por ejemplo, los varones mayores de edad, o "guerreros libres"). Habitualmente en ellas se toman las decisiones que, por afectar a todos, es conveniente que todos deliberen; pero también puede ser sólo un órgano consultivo, quedando la decisión para un líder personal o un "consejo" más restringido.
La capacidad humana de hablar es una adaptación biológica que se relaciona con su condición de "animal social" (zoon politikon), tan definitoria del ser humano como la de "animal que cuece pan para comer"  o "bípedo implume". La palabra, como la mano, es un órgano versátil: sirve tanto para el amor como para la guerra. Algunas comunidades africanas tienen una "casa de la palabra" con el techo tan bajo que no se puede estar de pie (la toguna entre los dogon); eso obliga a los asistentes a permanecer sentados, lo que les iguala a todos y evita conflictos (cuando uno habla de pie, tiende a enardecerse, y surgen más fácilmente conflictos violentos).
Goya, Riña a garrotazos

Erlich, 23/02/2014

https://es.wikipedia.org/wiki/Hall

Véase también Información-Manipulación, Territorio, Nación, Nacionalismo, Cultura, Identidad, Parlamentarismo, Ideología-Convicción-Creencia, Voluntad, Libertad de reunión y manifestación, Libertad de expresión, Historia y política, Institución, Pueblo, Consejo, Decisión, Grecia, Roma, Ágora, Justicia-Ley-Poder legislativo-Parlamento, Igualdad-Isonomía-Isegoría, Ciudadano-Participación, Elecciones, Intelectual, Negociación, Mercado, Contrato, Pacto, Religión y política, Compromiso, Feudalismo, Cliente-Hospitalidad, Honor. Voluntad, Educación y política, Ética y política, Valores, Tolerancia-Fidelidad

lunes, 19 de enero de 2015

Red

Red

Palabra mágica de las ciencias sociales de comienzos del siglo XXI, como "sistema" y "estructura" lo fueron en las de mediados del siglo XX.


Visualización de más de mil millones de cuentas de Facebook conectadas en red.
Zuckerberg, fuente citada en  Análisis de redes sociales, 27 de septiembre de 2013.

Instituciones, hechos y procesos sociopolíticos tan distintos como el clientelismo, los movimientos sociales, la comunicación, la economía y la producción científica se explican a través de una metáfora espacial, la red, que posiblemente tuvo su estreno predictivo en el campo de la ecología. En las ciencias sociales, uno de los primeros que la usaron fue el trabajo de un geógrafo cuantitativo alemán: Christaller (Los lugares centrales en Alemania meridional, 1933). La determinación de dónde se encuentra cada elemento fija un punto, las relaciones entre cada uno fija una línea. Los puntos donde esas líneas aparecen cruzándose se configuran como nodos, alguno de ellos de privilegiada conectividad: los cluster. Se ha señalado la similitud entre la red neuronal y la red de internet (WWW -telaraña de amplitud mundial-), por cuanto ambas comparten una cualidad notable: la de los procesos emergentes, que también tiene la propia polis (Jane Jacobs, The Death and Life of Great American Cities, 1961).

Un método científico permite saber qué películas pasarán a la historia - La red de conexiones entre filmes predice los títulos más relevantes mejor que los críticos, las encuestas a los aficionados, los Oscar o los ingresos en taquilla

El "pasalo" del 13 de marzo de 2004 (análisis y efecto posterior -15-M-, reivindicación para la Facultad de Políticas de la Complutense -Pablo Iglesias-)

Véase también Sistema, Estructura