domingo, 15 de junio de 2014

Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí

Igualdad / Equidad / Isonomía / Isegoría / Desigualdad / Discriminación / Appartheid / Racismo / Etnicismo / Jerarquía / Privilegio / Darwinismo social / Herbert Spencer / Charles Darwin / Eugenesia
Igualdad contra equidad
Igualdad=sameness
(intraducible -de same, "lo mismo"-)
Dar a todos lo mismo - únicamente funciona
si cada uno sale del mismo punto de partida
Equidad=fairness
(¿justicia?¿imparcialidad? -de fair, "lo puro"-)
Acceso a las mismas oportunidades - debemos
asegurar primero la equidad antes de
que podamos disfrutar de la igualdad

La igualdad es un principio matemático o lógico: la "equivalencia de dos expresiones", dice el DRAE, o sea, tener igual valor o valer lo mismo. En términos humanos, que no haya un hombre que valga más que otro (Pues la sangre de los godos, y el linaje e la nobleza tan crescida, ¡por cuántas vías e modos se pierde su grand alteza en esta vida! Unos, por poco valer, por cuán baxos e abatidos que los tienen; otros que, por non tener, con oficios non debidos se mantienen -Jorge Manrique, Coplas-). La igualdad de condiciones o ausencia de privilegios implica la necesidad de que todos participen del poder, es decir, la democracia (que un pastor entrevistado por Évole definió así: "la democracia es que a todos nos miraran igual").

Comparando hombres, la igualdad puede ser política (ante el voto y el ejercicio de los cargos), jurídica (ante la ley), social (o de condiciones, ante el matrimonio y otras relaciones sociales), económica (ante la riqueza), de oportunidades...

Odo Marquard definió inmejorablemente: “Igualdad significa que todos pueden ser diferentes sin temor”. (citado por Fernando Savater en Ni podemos ni debemos, El País, 7 de enero de 2016)


En Estados Unidos, la diferenciación entre equality ("igualdad") y equity ("equidad") permite una diferente valoración de ese término ante las actitudes progresista y conservadora: se supone que la igualdad es "igualdad de partida" mientras que la equidad es "igualdad de llegada". En cambio, las definiciones del DRAE reservan para "equidad" la mayor parte de las definiciones sociopolíticas (Igualdad de ánimo -Constancia y serenidad en los sucesos prósperos o adversos- - Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley. - Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva. - Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos. - Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.) mientras que en "igualdad" sólo aparece una, y no en el término aislado, sino en el sintagma "igualdad ante la ley" (Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos.). En la Grecia clásica, autores como Platón e Isócrates distinguían entre igualdad "aritmética" (a todos por igual) e igualdad "geométrica" (a cada cual según su mérito) -véase en Democracia-.

La igualdad forma parte de la tríada de valores de la Revolución francesa (Liberté, Égalité, Fraternité -"libertad, igualdad, fraternidad"), que hay quien atribuye a la masonería. En el espectro político contemporáneo se ha asociado a los valores de la izquierda contemporánea, por oposición a la libertad, asociada a los valores de la derecha contemporánea. También puede oponerse, como valor, a la justicia: tratar igualmente a los desiguales es tan injusto como tratar desigualmente a los iguales.

Las constituciones democráticas, como la española de 1978, prohíben expresamente cualquier tipo de discriminación. Artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Sin embargo, se ha establecido la constitucionalidad de la llamada "discriminación positiva" (adaptación del concepto estadounidense positive action), en cuestiones como el establecimiento de cuotas femeninas (listas cremallera).

El racismo como posición intelectual se fundamentó a partir de la recepción en las ciencias sociales del darwinismo, que devino en el denominado "darwinismo social" de Herbert Spencer, y justificó el movimiento defensor de la eugenesia. Anteriormente el concepto de la desigualdad humana había tenido tratamiento, al menos desde la "polémica de los naturales" (los indígenas americanos), cuya humanidad plena no fue reconocida de forma inmediata. Uno de los más firmes defensores de los indios, Bartolomé de las Casas, llegó a proponer que, para evitar su explotación, se sustituyesen como mano de obra por esclavos africanos (cuya condición no parecía tan digna de protección). Más adelante se produjo la reflexión ilustrada sobre el asunto, centrada en el concepto de "buen salvaje" de Rousseau, que también escribio su Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (Jean-Jacques Rousseau, 1754). Posición diferente tuvo el Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (Joseph Arthur de Gobineau, 1855). El colonialismo del siglo XIX se justificó como una "carga del hombre blanco" (The white man's burden, Rudyard Kipling, 1899).

La libertad de todos amenazada por la gran riqueza de 2.170

"Hace 20 o 30 años las desigualdades entre las sociedades desarrolladas y las que no lo eran crecía, mientras que la desigualdad en el interior de una misma sociedad (rica), disminuía. Y creíamos, al menos nosotros, los europeos, que con nuestro Estado de bienestar habíamos solucionado el problema de la desigualdad. Pero desde hace 20 o 30 años la distancia entre los países desarrollados y la del resto del mundo está disminuyendo, y, por el contrario, en el interior de las sociedades ricas las desigualdades se están disparando. Hay informes que dicen que en Estados Unidos estas desigualdades están llegando a los niveles del siglo XIX”. Una de las razones que explicarían esta trágica fractura hay que buscarla en la globalización, que ha permitido a los empresarios contratar a sus trabajadores en cualquier esquina del globo. Otra, y muy ligada a la última crisis, es la erosión que está sufriendo la clase media. “Es evidente que las clases medias se están empobreciendo. Podemos hablar, más que de proletariado, de precariado ... viven en una situación cada vez más precaria ... grandes sectores de las clases medias pertenecen ahora al proletariado, que se ha ampliado. Aunque hoy tengan trabajo ha desaparecido la certeza de que puedan tenerlo mañana. Viven en un estado de constante ansiedad”.
Tiempos de liquidación - La riqueza de unos pocos no beneficia a todos. Esa es la tesis del nuevo libro de Zygmunt Bauman

Véase también Identidad, Palabra, Asamblea, Antiguo Régimen, Mujer y política, Marginación, Minorías, Correción política, Tercermundismo-Multiculturalismo, Ciencia y política, Democracia